Barbadelo – Ligonde (Eirexe). 35,590 km.

Portomarín

Portomarín

Sábado 3 de mayo.
Desayunamos en el albergue. Café o te y tostadas con aceite. Esta es la etapa más larga, de 34 km según Mundicamino. Empezamos a buen paso. Mundicamino avisa de la cantidad de caminos que hay y que se debe ir siguiendo las señales con mucha atención. Llevamos mapas Google detallados y no hay dificultad en seguir la ruta.
Encontramos a la pareja de madrileños de Triacastela, que van hasta Portomarín. Seguirán camino hasta el lunes y volverán el mismo lunes a Madrid. También encontramos, caminando en sentido inverso, a la “sordomuda” del día 1 de mayo, acompañada por otra mujer. Advertimos a los madrileños que las dos mujeres tal vez van al “descuido”.
En Peruscallo, K 102,6 del Camino, Dionisio nos saluda en la carretera, nos desea Buen Camino y nos da una nuez a cada uno, para que recemos por él y su mujer, Castora, cuando lleguemos a Santiago. Nos comemos las nueces, que estaban bien buenas.
Portomarín está a orillas del Miño, en un especie de embalse. Hay una fuerte bajada para llegar y a la salida una fuerte subida. Damos una vuelta por la población y llegamos hasta la iglesia, con forma cuadrada, que no nos gusta demasiado. Parece que el pueblo fue reconstruido en el lugar actual cuando hicieron el embalse.
Paramos a comer sobre las 14:00 en Gonzar en “El Descanso del Peregrino”. Según Mundicamino tenían solo bocadillos, pero no, tienen también menú, bueno y servido rápidamente.
Reanudamos el camino después de comer, pasamos Ligonde y llegamos a Eireche sobre las 17:00, al Albergue donde nos tienen que recoger. Llamo por teléfono a la Cantina do Marco y esperamos en el bar de delante del Albergue tomando una cerveza. En menos de 10 minutos nos recogen.
Se ha acabado la pila del Garmin, unos 2 km antes de llegar a Eirexe. Así que al recorrido registrado le he sumado 2 km.
La Cantina do Marco es un restaurante de carretera, está en un cruce de la carretera N-547, que tiene habitaciones. Descansamos por la tarde. Bajamos a cenar sobre las 08:30. Nos dan caldo gallego, ensalada y una ración de “troitas”, truchas, 4 o 5 por cabeza. Buena cena. A las 21:30, cuando acabamos, todavía no han llegado los comensales que esperan para cenar. En la habitación se oye un poco el ruido de platos y el extractor de la cocina, pero dormimos bien.

Nuestras referencias:
Bar “El descanso del peregrino”. Gonzar
Cantina do Marco, Ligonde (Eirexe)

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